Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


Más Trasfondo

Juego de Ojos

Elogio del periodismo


Miguel Ángel Sánchez de Armas


Cuentan que a Riszard Kapuscinsky sólo lo pudieron separar de su máquina de escribir cuando lo llevaron al quirófano, y que despertó de la anestesia para despedirse y morir. Tenía 74 años. Pienso que más que de enfermedad, murió de tristeza al saber que su carrera se extinguía.

Hay hombres que forjan sus propias leyendas y Kapuscinsky fue uno de estos privilegiados. Estudió historia y abrazó el oficio de reportero en un pequeño diario de su natal Polonia. Por confesión propia llegó a los 25 años de edad sin haber leído una obra “verdaderamente importante”, pero no aceptó la suerte de tantos colegas que languidecen sin pena ni gloria en el oficio, o que entran en un proceso de degeneración, sin ideales, sin fe, “pero eso sí –Manuel Buendía dixit-, con un gran apetito de rápidas ganancias”.


Más Juego de Ojos

 

MarcaPasos

LAS ELECCIONES EN MÉXICO EN MEDIO DE UNA GUERRA CULTURAL


Leobardo Alvarado


Las campañas electorales para elegir presidente de la república inician, junto con también las campañas para elegir los próximos gobiernos locales. Asimismo, para elegir la cámara de diputados y el congreso federal. El próximo domingo en Juárez comienza su campaña Andrés Manuel López Obrador[1], en un gesto simbólico con la historia pasada; aunque parece hasta ahora ha olvidado pronunciarse por la historia reciente. Es decir, temas como el feminicidio o la violencia homicida que ahora en marzo estaría cumpliendo diez años desde que en 2008 impactó de manera brutal la ciudad; se supone, deberían estar presentes de manera clara en su discurso.

El problema Cambridge analytics y la utilización de los datos de los usuarios de Facebook, vino a revelarnos que estamos en una guerra mundial que se libra en campos de batalla que la mayoría de la gente no registramos. Es una guerra sorda en que nos encontramos inmersos sin saber cuáles son sus efectos, tanto en lo colectivo como lo individual. Es una guerra cultural, según lo definió Christopher Wylie, en el NYTIMES, dando seguimiento a la manipulación de la información de los usuarios de Facebook[2]. Esta guerra en Estados Unidos logró influir para poner al presidente Donald Trump. En ese sentido debemos preguntarnos cómo aterriza esa guerra en nuestra vida cotidiana, y cómo, pronto esa guerra se intensificará conforme se acerque el día de la elección en México.


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desde
España


¿Anticipan Venezuela y Argentina una ciclogénesis económica en América Latina?

Germán Gorraiz Lopez

La conjunción de una nueva crisis del petróleo que podría elevar los precios hasta los 100 $ el barril para finales del 2018 con la excesiva fortaleza del Dólar podría provocar una ciclogénesis económica en América Latina y el Caribe.

La tormenta perfecta: Petróleo y Dólar

Los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, inventarios que habrían sufrido una caída por debajo de la media de los últimos cinco años. Ello, aunado con un aumento de la demanda energética mundial cercana a 1,5 millones de barriles al año, el recorte de producción pactado entre Rusia y la OPEP y una peligrosa caída de la producción en países como Venezuela (600 mil barriles menos al día), Angola (300 mil barriles menos al día), posibles disrupciones en el bombeo de países inestables como Nigeria y Libia y el incremento de sanciones de EEUU a Irán podría desembocar en un recorte de 1,5 millones barriles, lo que conllevará un peligroso incremento de los precios del crudo hasta niveles de los 100 $ barril para finales del 2018.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Juego de Ojos
 

 

Ve y dilo en la montaña

Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.  

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

 

 

 

Ve y dilo en la montaña

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

         Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

 

         Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.   

 

         James Arthur Baldwin nació en el barrio negro neoyorquino de Harlem en 1924, en plena depresión. Hijo de un predicador fanático y autoritario, y de una mujer cuya ocupación principal era echar hijos al mundo, Baldwin se convirtió en la voz literaria de los negros norteamericanos principalmente durante las luchas civiles de la década de los sesenta. Su amor por los libros era tan grande como el odio a su padre. En Apuntes de un hijo de la tierra, uno de sus más conocidos ensayos, nos presenta desde el primer párrafo una brutal introducción a su vida:

 

          “El 29 de julio de 1943 mi padre murió. El mismo día, unas horas después, nació el último de sus hijos.

 

          “Durante el mes anterior, mientras esperábamos el desenlace de estos acontecimientos, había tenido lugar en Detroit una de las más sangrientas revueltas raciales del siglo. Unas cuantas horas después de la ceremonia fúnebre de mi padre, cuando su cuerpo aguardaba en la capilla, un motín racial se desató en Harlem [...]

 

         “El día del funeral de mi padre cumplí 19 años. Lo llevamos al cementerio entre despojos de injusticia, anarquía, descontento y odio. Me parecía que Dios mismo había orquestado, para conmemorar el fin de la vida de mi padre, la más sostenida y brutalmente disonante de las obras. Y me parecía también que la violencia que nos rodeaba mientras mi padre se iba de este mundo había sido concebida como un correctivo para la arrogancia de su hijo mayor [...]

 

         “Había decidido rebelarme en su contra por las condiciones de su vida y por las condiciones de nuestra vida, pero cuando llegó su fin comencé a interrogarme sobre esa vida y también, de una manera no antes conocida, me hice aprehensivo acerca de la mía”.

 

         Resulta por lo menos asombroso, después de esta descarnada confesión, saber que Baldwin siguió los pasos del muerto y que adolescente aún fue consagrado como ministro y predicador en la iglesia Fireside de Harlem, barrio que habría de convertirse en el centro literario e intelectual de la comunidad negra norteamericana y escenario de violentas manifestaciones durante el movimiento pro derechos civiles del siglo pasado. Quizá una explicación sea que aquél era en realidad su padrastro pues James fue hijo ilegítimo. Otra, que las misteriosas tensiones en la relación padre-hijo se manifiestan en conductas de complejidad insondable. Sea como fuere, en el púlpito Baldwin se tropezó con la que sería su verdadera vocación, la literatura, aunque ese encuentro no sería evidente de inmediato y pasaría a formar parte del arcano bagaje con el que se ensambla el espíritu de los seres humanos.

 

         En uno de sus numerosos ensayos, casi todos salpicados con pasajes de su propia biografía, asentó que sus tres años en el púlpito lo convirtieron en escritor porque vivió expuesto a la gran desesperación y simultánea gran belleza de la grey a su cargo. Creo que a Baldwin le sucedió lo que al novelista indio R. K. Narayan, quien se alejaba de las ventanas pues desde ellas son visibles millones de historias. Y viéndolo bien, ¿no es lo que pasa a los periodistas, escritores y otros creadores que andan por la vida con los ojos abiertos? En rigor, no hay que ir muy lejos para obtener material.

 

         Baldwin dejó los hábitos y transitó por una serie de empleos manuales antes de establecerse en el barrio bohemio neoyorquino de Greenwich Village y comenzar su vida de escritor. Ahí sobrevivió publicando reseñas de libros en el diario The New York Times e hizo amistad con el autor Richard Wright, quien habría de ayudarlo a conseguir una beca con la cual en 1948 viajó a Francia y a Suiza.

 

         Una vez más vemos cómo, de manera que me resisto a creer sea accidental, una carrera literaria se entrelaza con el periodismo. Durante su estancia en el Village (crisol de espíritus creativos de todas las nacionalidades y razas) Baldwin, no siendo precisamente un reportero, sí fue un periodista especializado que se ganaba la vida escribiendo para los diarios reseñas de los libros que devoraba día y noche.

 

         En 1953 publicó su primera novela, Ve y dilo en la montaña, obra en la que resalta el fuerte acento adquirido en sus años de predicador y que de acuerdo a los críticos, le consagró como el más sobresaliente comentarista negro sobre la condición de los de su raza en los Estados Unidos. La siguiente, El cuarto de Giovanni (1956), es una historia de amor homosexual; Apuntes de un hijo de la tierra (1955) y Nadie sabe mi nombre (1961) son libros de ensayos y memorias de su juventud. Baldwin es autor además de Otro país (1962), La próxima vez el fuego (1963), Blues para míster Charlie (1964), Dime cuánto hace que se fue el tren (1968), Sin nombre en la calle (1972) y los ensayos agrupados en El precio de la entrada (1985), entre otros títulos.

 

          El tratamiento de temas a partir de su abierta preferencia homosexual hizo a Baldwin blanco de acerbas críticas desde los mismos círculos que se beneficiaron con su aporte intelectual y militancia por los derechos de la minoría de color. Eldrige Cleaver, uno de los notorios “Panteras Negras”, lo acusó de exhibir en su obra un “doloroso y total odio hacia los negros”.

 

         “Supongo”, respondió el autor, “que todo escritor siente que el mundo en el que nació es nada menos que una conspiración contra el cultivo de su talento”.

 

         El próximo mes de agosto, 90 aniversario del natalicio de Baldwin, se cumplen también 51 de aquella jornada histórica en que millones de norteamericanos escucharon en Washington a Martin Luther King pronunciar la portentosa oración que bajo el título “Tengo un sueño”, habría de convertirse en el programa de la lucha contra la discriminación racial en Estados Unidos y el resto del mundo.

 

          Dos existencias destinadas a cruzarse. Mi lado racional puede descartarlo, pero el mágico dice que en lo humano no hay nada accidental, y como Edmundo Valadés, sostengo que hay vidas y obras que están destinadas a complementarse. Llámese como sea, hay entre Baldwin y King coincidencias por lo menos notables, cuando no estremecedoras. Negros, hijos de predicadores y ellos mismos ministros del púlpito, seres de gran potencia intelectual, inconformes, creativos y atormentados por la obsesión de un cambio posible y de una vida mejor.

 

          “Tengo un sueño -exclamó King ante miles de compatriotas reunidos en Washington el 22 de agosto de 1963- de que mis cuatro pequeños hijos un día habitarán un país en el que no se les juzgue por el color de su piel, sino por la entereza de su carácter”.

 

         Baldwin, por su parte, escribiría en un recuerdo sobre su niñez en Harlem: “Sabía que era negro, desde luego, pero también sabía que era inteligente. Ignoraba cómo utilizaría mi inteligencia, incluso si podría aplicarla, pero eso era lo único que poseía”.

 

         No lo sé de cierto, pero es casi seguro que Baldwin estuviera entre la multitud frente al monumento a Lincoln aquel jueves de verano, pues desde principios de los sesenta había regresado de su autoexilio para incorporarse a la lucha al lado de King, sin dejar de buscarse a sí mismo. Otra faceta de este creador: su compromiso con la democracia y contra la opresión. Producto de muchas minorías (negro, pobre, homosexual,  periodista y escritor) en un momento de su exilio decidió que además de su participación intelectual debía ensuciarse las manos como militante. Así, retornó a Estados Unidos y viajó extensamente por las regiones de mayor discriminación racial. Producto de ese tiempo fueron Apuntes de un hijo de la tierra y La próxima vez el fuego.

 

          Aparentemente esa época de su vida también fue amarga y llegó a la conclusión de que las cosas cambiarían sólo por la vía de la violencia. Después del asesinato de sus amigos Martin Luther King y Malcolm X, regresó al extranjero en donde no sólo pudo cultivar una mejor perspectiva de su existencia, sino que encontró una solitaria libertad para su oficio de escritor. “Una vez inmerso en otra civilización –escribió- te obligas a examinar la propia.” James Baldwin, como King y millones de negros norteamericanos, fue producto de ese encuentro forzado y doloroso que conocemos como esclavitud.

 

          Al terminar de redactar estas líneas, por una extraña asociación de ideas recuerdo la novela de Harper Lee, Para matar un ruiseñor, y me pregunto si, guardadas las distancias y circunstancias, James Baldwin podría ser considerado el Atticus Finch de los derechos civiles negros...

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

sanchezdearmas@gmail.com

juegodeojos@gmail.com

Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

 

 

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Miguel Ángel Sánchez de Armas. : Profesor del postgrado en comunicación de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. Doctor en comunicación por la Universidad de Sevilla. Autor de diversos libros, entre ellos Apuntes para una historia de la televisión mexicana; El enjambre y las abejas: reflexiones sobre comunicación y democracia, y En estado de gracia. Conversaciones con Edmundo Valadés. Fundador de la Revista Mexicana de Comunicación y de la Fundación Manuel Buendía, A.C. Ha sido conferencista en universidades del país y del extranjero y tiene numerosas participaciones en congresos nacionales e internacionales. Ejerce el periodismo desde 1968. Su columna semanal “Juego de ojos” se publica en México, Estados Unidos, Sudamérica y España.

 


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Gotera

    'Haiga sido como haiga sido'.
    Los mexicanos podrán votar como les de su muy rechindaga gana, pero la únicas cifras que contarán son las que ya ha decidido Lorenzo Córdova: empate técnico ¿con posterior fallo arbitral?
    Lo que a buen entender en la cultura nacional, significa que no habrá --como en '88, '06 y '12-- un ganador el 01 de julio por la noche.
    Esto es, que la suma ganadora resultará una vez hecho el enjuague por la madrugada.
    Ya al amanecer, como en esos otros procesos presidenciales, la perrada comprobará de boca abierta que los momios ¡chan chan chanchan! sí, correcto, aparecerán al revés.
    Con el dictamen anticipado de una votación "muy cerrada", lo que hace el gerente del casino electoral, no es otra cosa que mantener en la cabeza del ciudadano la idea de que no importa, como no ha importado, lo que arrojen las urnas, sino lo que su ejército de croupiers hagan en la mesa.
    Se adelanta Córdova, apoyado en la encuesta a modo de GEA/ISA que pone diferencia de 4 puntos en la punta, porque sabe lo importante que es, ya desde ahora, internalizar, naturalizar en el imaginario popular lo que el mismo funcionario ofrece como la polémica decisión que ha de venir.
    Pues como se sabe, 'la casa nunca pierde'. Bueno, hasta ahora.
    Para AMLO portador de clara ventaja, al parecer no hay otro remedio que ese del cloroformo puro, el aplicado por Juan Manuel Márquez contra Manny Pacquiao, después de dos muy descarados robos...ganar por knockout.


Más Gotera

Contexto


México:
año nuevo,
gobierno viejo

flecha

Leviatán

Gerardo el tarotero


Ramón Quintana Woodstock

 

Se trata de un personaje que hizo historia sin quererlo. Vivió en la década de los noventas en Ciudad Juárez, un tío de mediana edad con tintes de mago pero en realidad se asomaba más a lo ritualístico. El tipo pedía que se quitaran los zapatos al entrar a su casa que también servía de consultorio. Me cuentan que la alfombra que los descalzos pisaban era color roña y que no se sentía nada bonito caminar encima de ella.

Varias guarapetas transcurrieron y el Walter Mercado local cuando ya estaba bajo la influencia de las caguamas gritaba “ahora si, vamos a encuerarnos todos” a lo cual nadie respondía por obvias razones de compostura social. Además nadie estaba tan buenote como para enseñar el torso, la gente lo ignoraba pensando que hablaba en broma sin embargo aseguran que su lépera propuesta llevaba dardos contaminados de morbosidad. 



Más Leviatán

La Nota Nostra

Chambitas

 

Ramón Quintana Woodstock

 

Por ejemplo Colombia nos ha regalado a Shakira, Maluma, García Márquez, James Rodríguez. También recuerdo al Líbano, este pequeño territorio en eterno conflicto nos dio a Carlos Slim y el queridísimo Jaime Cámil. Por su parte España nos ha regalado personajes como Camilo Sesto o Cervantes, es más, nos regaló a Enrique Bumbury. Inglaterra no es muy productiva nos ha dado puros movimientos asquerosos de rock que casi a nadie agrada: Deep Purple, Black Sabbath o Led Zeppelin. ¿De los chinos pues que podemos decir? En los días de la virgen nos proveen de efigies o en la celebración de la independencia nos surten de banderitas baratas. Si no puedes comprar un I-phone original lo compras chino y asunto arreglado. Nos han aportado mucho…se me olvidaba: nos mandan chinos a poner restaurantes de comida china que es muy abundante y grasosa y aparentemente barata.

 

Mediometro

La desatada cacería de agentes ministeriales a manos de sicarios ¿se debe a?
Represalia al buen desempeño policiaco
Disputa entre grupos internos
Ataques casuales, inconexos
'Acalambramiento' al gobernador
Por favorecer a uno de los cárteles
Al 'cobro' de pérdidas por acciones policiacas
Respuesta a las advertencias oficiales
Acción de predominio narco en la entidad
Generar desgobierno con objetivo electoral
     Resultados

DesdeJuárez

Los de Afuera

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Hay realidades que nos negamos a ver. El gobierno municipal no es capaz de cumplir y hacer cumplir la ley; el departamento de limpia no quita pendones para no afectar a Don Boletón; tenemos una ciudad sucia, desordenada y peligrosa. Es un hecho. Como un hecho es que su gasto en publicidad le ha dejado frutos pues la gente se enajena con comerciales y deja de ver su entorno.

¿Por qué no lo vemos?

Hace unos meses, un ingeniero de nombre Alan Posada me llamó para que nos tomáramos un café, quería platicar algo de un proyecto. Me dio mucha curiosidad pues creo que me conoce lo suficiente para saber que no tengo dinero, así que seguramente no buscaba financiamiento.


Mas Juárez

A la Cabeza

Escuchar reiteraciones

 

Francisco Flores Legarda


El amor concede una sublime
 belleza a la humilde cama
.
Jodorowsy
 

Dos horas fueron demasiado para escuchar reiteraciones. Lo que vimos en el debate de la noche del domingo 20 de mayo en la ciudad de Tijuana, B.C. no alteró percepciones. Eso sí, exhibe los consejos recibidos por cada uno de los candidatos que les fueron sugeridos por los equipos de campaña. En unos más, en otros menos. Consejos tan intrascendentes como para no producir sorpresas. Ni siquiera por el formato, en el cual los conductores se mantuvieron amenazantes, amagando con dar reglazos a los debatientes. De la participación ciudadana, sólo fue un experimento.


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